Jaime Damerval

(1940 - Presente)

BANDERA

Una casa sin bandera
es una casa incompleta.
Sin èlla, le falta al hogar
color, cordialidad, fuerza.

Sonámbula, en el viento
La bandera juega
a saltar a la soga
como una niña cualquiera.
Se columpia, revolotea,
se escalofría y despereza.
Entre dos corrientes de aire
indecisa, coqueta.

A la ventana, de caña,
de cemento o madera
se asoma, de azul y blanco,
vestida de papel o seda;
saluda con su pañuelo,
luce pulsera de estrellas.

Una casa sin bandera
es una casa incompleta.

ECUADOR

Migaja de gigantes. Terrón.
Grano de arena. Peñón
que disminuiría al mundo si no existiera ECUADOR.
Hostia devota que en su capilla redonda
contiene la luna espléndida de la melancolía de DIOS.
Cuerda de guitarra, que recogería un ángel
si un arcángel ciego pudiera entonar una canción.
Ancla. Caracol.
Gota, de un río estrangulado,
que por ser del Amazonas puede apagar la sed de un sol.
Voz, de soldado herido
que cuenta la biografía de su decepción.
Copa de nieve, que te invito a beber
si sabes que un volcán tiene corazón.

ESTRATEGA

Si alguna vez el enemigo amenazara
conquistar nuestra ciudad,
i se distribuyeran, estratégicamente, los guerreros,
para cuidar los lugares intocables,
que unos defiendan los caminos de acceso,
i otros los muelles del puerto,
(No tomará ni una isla
ni un cerro ni un estero)
Pero hay un tesoro inviolable
que custodiar yo quiero;
que está enterrado; cuyo misterio
sin embargo todos conocemos.
Permitidme guardar el colosal cofre de piedra
que guarda los huesos de los amores nuestros.

¡Dejadme defender el Cementerio!

POEMA AL NIÑO ASMÁTICO

Con los cañones de las chimeneas
de sus hornos sin filtro,
la Industria disparaba sílice
contra el ángel dormido.

El niño se agitó en su cuna: Se ahogaba;
en vano alzó sus brazos. Tosió, convulso.
Al espirar produjo un prolongado silbido.
Se esforzó en aspirar. Se contrajeron sus músculos.
Sufrió espasmos, calambres; lloró pidiendo auxilio;
tornàronse sus labios azulados, negruzcos.

Necesitaba el aire. Y el aire era nocivo.
Debía respirar. Y el aire estaba sucio.

La Madre fue en su ayuda;
secó la frente del ángel vencido,
condenado a ser eterno moribundo,
y rezó por él, cuya angustia había sido
la que sentiría la Humanidad
si Dios privara de su atmósfera al Mundo.

CUENCA

Por los arcos triunfales de los puentes, atraviesa
el río campanero, que repica
una campana en cada piedra.

Palacio de Pumapungo,
cerámica de Tomebamba,
Templo de Viracocha,
flor de ceniza volcánica;
la laguna de Cajas
es lágrima de Atahualpa.

Cuenca, Santa Ana,
fortaleza inmaculada,
con metal de Calderones
fundiste tus estatuas.
Cuatro guardias enarbolan
sus gallardetes de agua:
el Tomebamba y el Tarqui,
el Yanuncay y el Machngara.

Lavandera, que en la orilla tiendes el arcoíris de tus sábanas,
el rio está resfriado y el Amazonas lo aguarda;
bríndale un poncho tricolor para que corra
pregonando en sus ondas la causa ecuatoriana.

NACIONALISTA

Yo quiero saber si hay en mi Patria
un sitio que nadie quiera,
donde nada crezca,
el predio inservible que no tenga avalúo,
el lugar que nadie pelea,
que ninguno cerca,
el paraje inhóspito,
el área inaccesible,
donde no haya sombra ni luz ni esperanza

Para poseerlo
Para sembrarlo
Para llorarlo
Para morir por él

TELEGRAMA DE UN SOLDADO

Nuestro dolor es militante.
No trasciende.
Se recoge en el músculo
para golpear más fuerte.
Nuestra tristeza es airosa:
Para llorar, se oculta en la trinchera.
Reza de pie.
Clava banderas en las tumbas.

ABDÓN

Abdón era un Ejército.
Se graduó de Capitán porque peleó como soldado.

Hombre solitario; y, sin embargo,
multitudinario

Recibió una consigna cuando lo bautizaron
con el nombre de un héroe;
y la cumplió: Por eso hoy tiene Ecuador
2 Abdones soldados.

Calderón. Tú, sólo, eras un Ejército
Llevas las medallas de plomo de 4 balazos

Tu mismo trazaste tu destino
y deletreaste tu muerte cuando escribiste "Alfaro"
(Visita en su isla al Viejo Caballero
Nostálgico aún querrá combatir
con el vigor de su espada y el furor de su mano)

Abdón Calderón: Eres un Ejército
muerto de un sólo tajo.
Y el primer Abdón no discute
que el segundo Calderón es su hermano

Semillero de corazones rotos en la misma trinchera.
Astas rotas de la misma bandera
de un pueblo soberano:
Una niña pobre la ciñe en tu ataúd,
para que sientas nuestro abrazo.


N.del E. Poesía en homenaje a Abdón Calderón Muñoz,
líder político asesinado en Guayaquil en 1978 durante la dictura militar.