LEYENDA DE LA FLOR DE CEIBO
Me lo dijo un indio viejo y medio brujo
que se santiguaba y adoraba al sol:
"Los ceibos del tiempo en que yo era niño
no lucían flores rojas como hoy.
Pero una mañana sucedió el milagro
-es algo tan bello que cuesta creer-;
con la aurora vimos al ceibal de grana,
cual si por dos lados fuera a amanecer.
Y era que la moza más linda del pago,
esperando al novio toda la velada,
por entretenerse se había pasado
la hoja del ceibo por entre los labios.
Entonces los ceibos como por encanto,
se fueron tiñendo de rojo color..."
Tal lo que me dijo aquel indio viejo
que se santiguaba y adoraba al sol.
TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO
I
Entre veinte montes nevados
la única cosa en movimiento
era el ojo de un mirlo.
II
Yo tenía tres modos de pensar,
como un árbol
en que hay tres mirlos.
III
El mirlo giraba en los vientos de otoño.
Era una pequeña parte de la pantomima.
IV
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre, una mujer y un mirlo
son uno
V
No sé qué preferir,
si la belleza de las inflexiones
la belleza de las insinuaciones
el mirlo cuando silba
o cuando acaba de hacerlo.
VI
Los carámbanos cubrían la ancha ventana
con bárbaro cristal.
La sombra del mirlo
la atravesaba, de acá para allá.
El ánimo
trazó en la sombra
una causa indescifrable.
VII
Oh enjutos hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros de oro?
¿no veis cómo el mirlo
anda cerca de los pies
de las mujeres que tenéis alrededor?
VIII
Sé de nobles acentos
y ritmos inevitables y lúcidos;
pero sé, también,
que el mirlo interviene
en lo que sé.
IX
Cuando el mirlo se perdió de vista volando
marcó el borde
de uno entre muchos círculos.
X
A la vista de mirlos
volando en una luz verde,
hasta las celestinas de la eufonía
lanzarían gritos agudos.
XI
Viajaba por Connecticut
en un coche de vidrio.
En un momento dado un temor lo electrizó,
cuando confundió
la sombra de su equipaje
con mirlos.
XII
El río fluye.
El mirlo debe estar volando.
XIII
Anocheció toda la tarde
estaba nevando
e iba a seguir nevando.
El mirlo se posaba
en las ramas de cedro.
JAIKAIS
El pavo real
Pavo real, largo fulgor,
por el gallinero demócrata
pasas como una procesión ...
La garza
Garza, en la sombra,
es mármol tu plumón,
móvil nieve en el viento
y nácar en el sol ...
Las Abejas
Sin cesar gotea
miel el colmenar:
cada gota es una abeja.
El mono
El pequeño mono me mira ...
¡Quisiera decirme algo
que se le olvida!
El bambú
Cohete de larga vara
el bambú apenas sube se doblega
en lluvia de menudas esmeraldas
El sauz
Tierno sauz
casi oro, casi ámbar,
casi luz ...
Peces voladores
Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.
La luna
Es mar la noche negra;
la nube es una concha;
la luna es una perla ...
Sandía
Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía.
El insomnio
El insomnio:
en su pizarra negra
suma cifras de fósforo.